La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas de mayor mortalidad del mundo que causa más de 1 millón de muertes al año. A pesar de los avances médicos, continúa siendo un problema global de salud pública, que se ha visto agravado por el aumento de bacterias multirresistentes a los antibióticos, la falta de nuevos antibacterianos y la necesidad de estrategias innovadoras para su tratamiento y prevención.
En el Día internacional de la Tuberculosis, el Centro de Metabolómica y Bioanálisis (CEMBIO) de la universidad, muestra su compromiso con esta enfermedad, a través de las investigaciones pioneras que está llevando a cabo sobre la relación entre la tuberculosis y los lípidos pulmonares para crear nuevas dianas terapéuticas que ayuden a combatir esta enfermedad.
Carolina González Riaño y Belén Fernández Requena forman parte del equipo que ha desarrollado herramientas innovadoras como LiLA (Lipid Lung-based ATLAS), que permite una mejor anotación y comprensión de los lípidos pulmonares y su papel en la enfermedad con el fin de desarrollar terapias dirigidas a un diagnóstico precoz y un mejor tratamiento de dicha enfermedad. El trabajo se realiza en colaboración con el equipo de Adrie Steyn en el Africa Health Research Institute (AHRI) en Sudáfrica.
Estudio del CEMBIO sobre el metabolismo lipídico en el pulmón. El pulmón, un órgano altamente especializado, depende de una compleja composición lipídica para su correcto funcionamiento. En el caso de la tuberculosis, la infección altera significativamente este equilibrio, lo que favorece la supervivencia de M. tuberculosis en el organismo.
Gracias a técnicas avanzadas de espectrometría de masas y colaboraciones internacionales, el equipo del CEMBIO ha identificado biomarcadores lipídicos con potencial para mejorar el diagnóstico y seguimiento de la tuberculosis. Además, estas investigaciones abren la puerta al desarrollo de estrategias terapéuticas que modulen la respuesta lipídica del huésped, ofreciendo nuevas vías para el tratamiento de la enfermedad.
Contexto actual
En los últimos años, la incidencia de la enfermedad ha mostrado una preocupante tendencia al alza en algunas regiones, particularmente en poblaciones vulnerables y en países con sistemas sanitarios debilitados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en 2023 hubo más de 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1,25 millones de muertes.
Respecto a las zonas geográficas más afectadas, la tuberculosis se concentra en el sudeste asiático, África y el Pacífico occidental y en los países de India, Indonesia, China, Filipinas y Pakistán.
Desafíos
Erradicar la tuberculosis requiere un esfuerzo global que combine el desarrollo de nuevos antibacterianos, estrategias de reutilización de fármacos, vacunas más efectivas y enfoques innovadores como los estudios sobre el metabolismo lipídico en el pulmón.
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta esta enfermedad es el aumento de las cepas de M. tuberculosis resistentes a múltiples fármacos, que no responden a los tratamientos convencionales. Esto ha generado la necesidad urgente de desarrollar nuevos antibacterianos y estrategias terapéuticas para combatir la enfermedad de manera más efectiva. Sin embargo, la inversión en el desarrollo de antibióticos ha sido limitada debido a la falta de incentivos comerciales para la industria farmacéutica, lo que ha ralentizado la aparición de nuevos tratamientos.
Por otra parte, la globalización y el aumento del tráfico internacional han facilitado la dispersión de enfermedades infecciosas como la tuberculosis, lo que aumenta el riesgo de transmisión, especialmente en aeropuertos y medios de transporte con alta densidad de pasajeros. Asimismo, la migración por conflictos, crisis humanitarias y desigualdades económicas también contribuye a la expansión de esta enfermedad.
En este Día Mundial de la Tuberculosis, es fundamental reforzar el compromiso con la investigación y el desarrollo de nuevas estrategias para erradicar esta enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. La investigación liderada por el CEMBIO CEU es un claro ejemplo de cómo la ciencia puede aportar soluciones en la lucha contra una enfermedad que, a pesar de los avances, sigue siendo una amenaza para la salud pública mundial.